Cartel 3ª marcha a Valdemingómez
1996
Para este mes queremos recuperar un nuevo documento histórico del archivo gráfico del Fondo Luis Moreno. Durante los años noventa, el movimiento vecinal de Madrid protagonizó una de las luchas ambientales y urbanas más persistentes de la ciudad: la oposición a la incineradora de Valdemingómez. En el centro de esta resistencia estuvo la Coordinadora de Organizaciones contra la Incineradora de Madrid, impulsada desde sus inicios por colectivos vecinales, entre los que destacó de manera decisiva el Grupo de Vecinos de Vallecas Villa contra la Incineradora, verdadero motor de la movilización.
En esta ocasión se trata de un cartel del año 1996 y de una manifestación con salida en la localidad de Rivas, que atestigua una de sus muchas movilizaciones. No obstante el inicio de este conflicto partió desde el mismo comienzo de la planificación de la construcción de la planta en 1994, teniendo al barrio de Vallecas como primer foco de oposición. La iniciativa autoorganizada desde el movimiento vecinal de presentar batalla, terminó arrastrando a la oposición en la calle y al resto de organizaciones obreras y ambientalistas.
A pesar de que, después de la gran oleada de conflictividad que impulsó el movimiento vecinal por la dignificación de los barrios obreros en los años 70 y 80, una parte importante de las políticas municipales estuvieron encaminadas a la neutralización de la radicalidad de este movimiento, tratando de asimilarlo a las lógicas institucionales, incluso en los años 90 vemos ejemplos de una tozuda resistencia. La incineradora se convirtió rápidamente en un símbolo de cómo la cuestión ambiental está atravesada por la lucha de clases. Madrid, como gran ciudad capitalista, consume enormes cantidades de recursos que se distribuyen de forma profundamente desigual. La producción irracional que sostiene ese consumo descansa sobre la explotación de la clase obrera para garantizar su posición de epicentro de la actividad mercantil y también para asegurar el consumo de las clases medias. Pero los costes de ese modelo productivo vuelven a recaer, una vez más, sobre los mismos de siempre. No es casualidad que el vertedero y la incineración de toneladas de residuos que genera esta producción , con los gases contaminantes que le acompañan, se localicen en la periferia obrera, afectando directamente a barrios obreros y municipios del extrarradio como Vallecas, Moratalaz o Rivas.
Frente a esta injusticia ambiental y social, las vecinas y vecinos, con Vallecas a la cabeza, tomaron la iniciativa desde el primer momento para denunciar la situación y organizar la resistencia. Ha sido una lucha sostenida durante más de veinticinco años, sin interrupción, que demuestra una enorme capacidad de perseverancia y organización colectiva. Este cartel es una muestra viva de esa continuidad.
Queremos rescatar este testigo, porque a pesar de que la lucha contra la incineradora continúe, la memoria colectiva de este conflicto, aún presente, muestra cómo frente a la modernidad del capitalismo neoliberal, consumista y extractivista, representada en este caso por la incineradora y defendida por las instituciones municipales y regionales así como las empresas que la explotan, la clase obrera nunca ha permanecido pasiva a pesar de la adversidades. Muy al contrario, con sus alzas y sus bajas, pero siempre ha peleado por mantener una alternativa basada en la lucha colectiva y la resistencia. En un contexto de colapso ecológico y de ciudades cada vez más hostiles para quienes las habitan y trabajan, rescatar este ejemplo incansable de lucha por el derecho a la ciudad y por una relación equilibrada con el medio ambiente, es fundamental para seguir alimentando un espíritu de rebeldía y construir un modelo de sociedad y de ciudad verdaderamente habitable.
Laura Calderón
Cartel 3ª marcha a Valdemingómez. Varios productores. Madrid. 1996. Fondo Luis Moreno. Archivo Fundación Anselmo Lorenzo.