Pegatina anticlerical contra la visita de Karol Wojtyła a España
Varias fueron las visitas a este país de Juan Pablo II, uno de los jefes de la teocracia vaticana que más contribuyó a la contrainteligencia occidental para demoler los sistemas de capitalismo de estado que imperaban al otro lado del telón de acero. También apuntaló la idea de la cruzada franquista, beatificando y canonizando a varios religiosos que fueron muertos durante la guerra civil por contarse entre las filas del bando fascista. Y entre sus logros también podríamos contar la ocultación sistemática durante décadas de los casos de abusos sexuales en todo el mundo.
Aunque no tenemos confirmación definitiva, parece que la pegatina pudo ser editada por militantes del Sindicato de Artes Gráficas de la CNT de Madrid con la colaboración de Queimada, que utilizaba el diablo de la viñeta final como símbolo de la imprenta. Con bastante probabilidad el año es 1982, puesto que fue la visita más larga (10 días) y con más actos públicos de las cinco que hizo Wojtila, pasando por Ávila, Segovia, Toledo, Sevilla, Zaragoza, Barcelona, Valencia, Compostela y Madrid, donde su paseo por la Castellana supuso uno de los actos más multitudinarios de la ciudad.
Algunos éramos unos críos entonces, pero se recogió el testigo con fuerza cuando miles de personas gritamos contra la visita de Ratzinger por idénticos motivos desde una abarrotada plaza de Sant Jaume en Barcelona en noviembre de 2010.
La pegatina recuerda en unas pocas líneas el pasado y presente represivo de esa institución llamada iglesia católica contra todo aquel, y sobre todo aquella, que no se ajustaba a su doctrina política y moral. También su interés crematístico cuando se le tilda de ladrón al pedir que devuelva lo robado. Una iglesia administradora de la creencia en dios como soporte esencial de la autoridad terrenal, algo sobre lo que advirtió Mijail Bakunin como muy pocos, y por ello no puede ser más merecida su aparición en el “troleo” al obispo protagonizado por el diablo (con su a circulada en la solapa), autor de aquellas palabras sobre las que nos reconocemos los anarquistas: Non serviam, “no te serviré”, epitafio de la obediencia a la autoridad que nos empeñamos en desterrar de nuestros comportamientos como paso ineludible para ser verdaderamente libres.
Julio Reyero
Adhesivo anticlerical contra la visita de Karol Wojtila a España. Madrid. 1982 ca. Archivo Fundación Anselmo Lorenzo.